Pastor Principal
El poder de una madre con fe no fingida

Pasajes
- 2 Timoteo 1:5
Reflexiones de nuestro Pastor
Querida familia de la Iglesia Bautista Guayacanes, en este día tan especial en que celebramos a nuestras madres, quise compartir con ustedes lo que el Señor puso en mi corazón basándome en 2 Timoteo 1:5. Al observar a las madres de nuestra iglesia, veo reflejada esa «fe no fingida» que el apóstol Pablo tanto admiraba.
Estoy plenamente convencido de que la fe de una madre es capaz de doblegar incluso al hijo más difícil; es una semilla que, aunque se siembre «a regañadientes» en la infancia, nunca se apaga y siempre da su fruto.
Lo que aprendí de mi propia madre
Al preparar este mensaje, no pude evitar recordar la excepcionalidad de mi mami. Ella era una verdadera multiplicadora; recuerdo cómo preparaba comida para ocho personas, pero cuando llegaban visitas, lograba alimentar a 24. Siempre creí que tenía un «pacto con Jesús» para multiplicar los platos y las papas.
Además de ser mi mejor cocinera, ella fue mi mejor médico. Sus «agüitas de vieja» y sus besos tenían el arte de curar instantáneamente cualquier dolor. Nunca olvidaré su sacrificio heroico: una madrugada, bajo un fuerte aguacero, cargó a mi hermano ocho cuadras al hombro hasta el hospital para salvarlo de una peritonitis. Eso es lo que hace una madre: está dispuesta a darlo todo, incluso a ofrecer su vida por la de sus hijos.
Un encargo para las madres de hoy
Ustedes son las mejores maestras, porque nos enseñaron lo básico: a decir «gracias» y «por favor», lecciones que nos abren las puertas del mundo. Por eso, hoy les hago un pedido especial:
- No sean solo «amigas» de sus hijos: un amigo a veces puede ser alcahuete, pero una madre es quien enseña, corrige y guía.
- Recuperen el tiempo de juego: no dejen que un celular reemplace los momentos de patear una pelota o jugar en el patio con sus pequeños.
- Sean incansables en la oración: cuando una madre clama, la sociedad despierta y el país tiembla.
Homenaje y compromiso
Hijos, les exhorto a honrar a sus padres, pues ellos solo quieren lo mejor para ustedes. Madres, sigan emprendiendo sueños junto a sus hijos, diciéndoles siempre «tú puedes», como mi madre me lo decía a mí.
Finalmente, fue un honor para nosotros, tras pasar por el filtro de nuestro liderazgo, reconocer a nuestra hermana Adelaida Osuna como la Madre Símbolo de este año.
¡Gracias, madres virtuosas, porque su estima sobrepasa la de las piedras preciosas!
Con amor en Cristo,
Pastor Marco Gonzales